¿Qué significa Sumak Kausay? ¿Es un
concepto que tiene raíces en la cultura quechua, o es un calco del
“estado de bienestar”, aparecido en Europa para superar la crisis
ocasionada por la segunda guerra mundial? ¿Marca realmente la brecha
existente entre dos maneras de concebir el progreso de la humanidad?
El lingüista quichua Fabián Potosí, que
ha analizado las ideas contenidas en el diccionario de Gonzalez de
Holguín (siglos XVI-XVII), considerado el mayor monumento de la lengua
general del Inca y el mayor repertorio de palabras y giros idiomáticos,
no ha logrado encontrar el concepto de Sumak Kausay. Sin embargo,
algunas formas “cultivadas y cuidadas” como: kusi killpu kay “la ventura
de las cosas”, songo kausay “vivir con razón”, allimpi kausani “vivir a
gusto”, cheka kausay “vida dichosa”, samay kausay “alentar la vida”
pueden equiparársele. González de Holguín recoge el quechua cultivado
en la ciudad y la corte, donde sumak es un concepto estético: “cosa
hermosa”; sumak chakuni: “engalanarse, mostrar su honra”. Es imaginable
que Sumak Kausay se conociera en amplias capas de la población quechua
de las diferentes regiones del Tawantinsuyo, y que se usara como
sinónimo de “lo bueno y el bien”, es decir, como concepto ético. Es
posible que respondiera a la psicología social de la época. Así ocurría
en las tempranas civilizaciones esclavistas, en las que la psicología
social se orientaba al pasado, a los tiempos de la igualdad comunal. En
el caso quechua reflejaría el anhelo de corregir las injusticias
surgidas con el incario, pues la nobleza se enriquecía a costa de la
tierra y la libertad de los hatun runa, los comuneros, así como por el
deseo del restablecimiento del ayllu. Por cierto, el Inca trataba de
“velar por todos”, pero las leyes económicas se abrían paso sobre
cualquier obstáculo.
El Sumak Kausay, en quechua “buen vivir”, y el Suma Qamaña, en aymara “convivir bien”, noción más cercana a la idea comunitaria, respectivamente, han sido recogidos en las constituciones del Ecuador (2008) y Bolivia (2009), como principios ético-políticos, como sabiduría ancestral que respeta el medio ambiente, como alternativa al desarrollo neoliberal, como camino para ir más allá del puro desarrollo. Lo que más conmueve es que estos conceptos se los exprese en lenguas discriminadas, y que a través de ellos los indígenas se incorporen a la protesta en contra de una economía que devora sin piedad la economía de los países pobres, en contra de las transnacionales que merodean aquí y allá para apropiarse de la tierra, el aire, el agua, la cultura y la conciencia. Sean bienvenidos los conceptos de Sumak Kausay y de Suma Qamaña como respuestas a situaciones y necesidades reales. ¿Serán capaces de entenderlos en su profunda esencia los gobiernos de los dos países, de cumplir con las disposiciones de las cartas políticas que los acogieron?
El Sumak Kausay, en quechua “buen vivir”, y el Suma Qamaña, en aymara “convivir bien”, noción más cercana a la idea comunitaria, respectivamente, han sido recogidos en las constituciones del Ecuador (2008) y Bolivia (2009), como principios ético-políticos, como sabiduría ancestral que respeta el medio ambiente, como alternativa al desarrollo neoliberal, como camino para ir más allá del puro desarrollo. Lo que más conmueve es que estos conceptos se los exprese en lenguas discriminadas, y que a través de ellos los indígenas se incorporen a la protesta en contra de una economía que devora sin piedad la economía de los países pobres, en contra de las transnacionales que merodean aquí y allá para apropiarse de la tierra, el aire, el agua, la cultura y la conciencia. Sean bienvenidos los conceptos de Sumak Kausay y de Suma Qamaña como respuestas a situaciones y necesidades reales. ¿Serán capaces de entenderlos en su profunda esencia los gobiernos de los dos países, de cumplir con las disposiciones de las cartas políticas que los acogieron?